Me ha gustado mucho (como toda esta serie de posts de DESPERATE HOUSEVIBES). No escondo que en mi casa gobierna una mezcla muy digna de Wallapop + IKEA, que le voy a hacer...
Con los años voy sustituyendo lo más reventado de Wallapop y la gama baja de IKEA por… una nueva gama media de IKEA. Progreso, supongo. ¡YUHUU!
Mientras tanto, la casa sigue llena de mierda y de pelos por la cantidad de gatos. No me quejo, pero es una batalla constante por intentar mantener el caos a raya y, al mismo tiempo, querer adecentar la casa. Cuando digo “adecentar” me refiero a esconder las herramientas, el taladro, los tacos y tornillos que sobran, los gadgets que en su momento parecía buena idea comprar, la ropa que ya no uso, los recuerdos que no quiero tirar… y, por supuesto, toooodos los juguetes de los gatos.
Pero como me voy a quejar si tengo una vivienda afortunada (en alquiler, por supuesto). Pero con las cuatro horas que me quedan de lunes a viernes, entre ordenar, hacer trámites y caprichos básicos (como hacer la compra)… la mini-reforma aspiracional se convierte en otra carga más.
Y, sinceramente, me tiene bastante hasta los huevos cada vez que me pongo con ella. Al menos no vivo en un edificio cebra.
No hay que esconder nada, si a mí lo que me hace gracia es que se nuestra casa se haya convertido en el enésimo campo de batalla en el que la lucha consiste en no conformarnos con tener un hogar más o menos a nuestro gusto, sino que debemos diferenciarnos, aspirar al lujo o, al menos, aparentarlo. Es que ni en casa puede una ser una comadreja a gusto.
Siento haber tardado como una era geológica en responder. No sé muy bien qué hacer con este espacio, la verdad…
Ostras, qué ilusión. Estaba haciendo scroll y no me esperaba para nada que fueras a recomendar nuestro podcast. Mil gracias 🥰💕
Y menos esa parte en concreto que siempre pensé después de grabada que era una rayada mía demasiado nicho jajajaj
Me ha gustado mucho (como toda esta serie de posts de DESPERATE HOUSEVIBES). No escondo que en mi casa gobierna una mezcla muy digna de Wallapop + IKEA, que le voy a hacer...
Con los años voy sustituyendo lo más reventado de Wallapop y la gama baja de IKEA por… una nueva gama media de IKEA. Progreso, supongo. ¡YUHUU!
Mientras tanto, la casa sigue llena de mierda y de pelos por la cantidad de gatos. No me quejo, pero es una batalla constante por intentar mantener el caos a raya y, al mismo tiempo, querer adecentar la casa. Cuando digo “adecentar” me refiero a esconder las herramientas, el taladro, los tacos y tornillos que sobran, los gadgets que en su momento parecía buena idea comprar, la ropa que ya no uso, los recuerdos que no quiero tirar… y, por supuesto, toooodos los juguetes de los gatos.
Pero como me voy a quejar si tengo una vivienda afortunada (en alquiler, por supuesto). Pero con las cuatro horas que me quedan de lunes a viernes, entre ordenar, hacer trámites y caprichos básicos (como hacer la compra)… la mini-reforma aspiracional se convierte en otra carga más.
Y, sinceramente, me tiene bastante hasta los huevos cada vez que me pongo con ella. Al menos no vivo en un edificio cebra.
No hay que esconder nada, si a mí lo que me hace gracia es que se nuestra casa se haya convertido en el enésimo campo de batalla en el que la lucha consiste en no conformarnos con tener un hogar más o menos a nuestro gusto, sino que debemos diferenciarnos, aspirar al lujo o, al menos, aparentarlo. Es que ni en casa puede una ser una comadreja a gusto.
Siento haber tardado como una era geológica en responder. No sé muy bien qué hacer con este espacio, la verdad…
Reivindico ser una comadreja en mi propia casa!!
Ojalá este espacio siga. Si no es así también estará bien y agradeceré haberlo leído :)